
Primero que nada, en una cena formal se deben suprimir los platos y cubiertos de mantequilla, y el pan debe ser servido en una canasta de plata o de cerámica. El pan nunca se debe poner arriba de la mesa. Este debe ser presentado por los mozos de vez en cuando, además tendrá que haber distintas clases de pan, acorde con la cantidad de platos.
En cuanto a la vajilla, tendremos que decir que la misma no puede estar abollada o y debe lucir brillante. Existirán tres tipos de copas distintas, una para agua, otra para vino blanco y la restante para vino tinto. Deben ponerse los cubiertos que requiere el tipo de platos que van a servirse y naturalmente deben retirarse los que no son necesarios, así como los saleros y los platos de mantequilla que pueden hacer juego con los de cristal o plata. En cada lugar, junto al plato, van el pan, las servilletas y los cubiertos. No se deben colocar más de tres tenedores: uno para el coctel y el entremés, otro para la carne y el pescado y el otro, en su caso, para la ensalada.
Cuando sean necesarios más de tres cuchillos, el cuarto se colocará después, cuando se cambie el servicio. A la izquierda siempre los tenedores y cuando se necesite alguno para ensalada se presentará cuando ésta se sirva.
Para que una mesa quede elegante y bonita, debe procurarse que no esté llena de cuchillos y copas. Se debe procurar que haya buen espacio entre los comensales para no hacer difíciles los movimientos y la conversación. Se recuerda que en una mesa formal no hay ceniceros, pues sólo se fuma después de la cena. Por último y con referencia al café, debe ser servido en tazas pequeñas con cucharitas del msimo tamaño.
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