
Hace poco, mi novio me cocinó un plato delicioso. Estaba tan rico que quedé estupefacta, no porque mi novio me cocine (dado que lo hace muy bien y bastante seguido), sino porque había un sabor en aquel plato muy particular.
Sabor y aroma, porque era bien completa la cosa, y a cual más delicioso. Porque la verdad que es plato, se saboreaba tanto con el paladar como con el olfato.
Pero lo cierto, es que no lograba adivinar que producía ese encanto, así que tuve que preguntar: ¿Qué tiene? Y él me lo dijo: comino.
Así que hoy, entusiasmada por aquel plato, les voy a hablar justamente de eso: del comino.
El comino es una planta herbácea (perteneciente a la familia Apiaceae), que puede ser utilizada como especia, manteniendo el mismo nombre. Es originaria del Mediterráneo, pero hoy por hoy, se encuentra difundida por muchas regiones del mundo.
La planta alcanza una altura de 30 cm aproximadamente, tiene hojas lanceoladas y flores pequeñas (blancas o rosas). Sus frutos proporcionan la materia prima con que se elabora la especia.
Esa especia llamada comino, se caracteriza por tener un sabor amargo y un aroma muy fuerte y de toque dulzón. Es muy utilizado en algunas cocinas exóticas, como la hindú, la norteafricana o la mexicana, aunque hoy día uso también está muy extendido en España.
Pueden usarlos en platos muy variados, como en legumbres, sopas, panes, verduras, gazpacho, pescados, aves, quesos y más. Por ejemplo, mi novio se lo agregó al relleno de unos tacos. Y la clave, según él me lo ha dicho, es utilizar una pequeña cantidad. ¿Se animan?
Via | euroresidentes
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