Trucos para reconocer el pescado fresco.


Si no te acaba de convencer la idea de acudir a la sección de congelados de tu mercado quizás es aconsejable que conozcas un par de trucos para que no te las den con queso. Reconoce el pescado fresco a simple vista con estas pistas.

Mírale a los ojos, ¿No sabes que los ojos son el espejo del alma? Deben ser brillantes. Si tienen una película velada es que el pescado no es fresco.

Los peces tienen los ojos saltones. Si los tienen hundidos es que llevan demasiado tiempo en un expositor. Las branquias también te dan pistas. Su color debe ser rojo intenso.

El olor característico del pescado es a mar. Es decir, cualquier aroma que no sea a agua salda denota que no está en perfecto estado.

Por último la piel. Las escamas deben estar bien pegadas. Si al quitarlas con un cuchillo saltan con demasiada facilidad te han engañado.

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